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Sismos en el mundo y evolución del diseño con acero

Reforzar las conexiones trabe-columna de un edificio de acero dañadas severamente por sismos de magnitud moderada es corregir, tarde y a mayor costo, lo que debió hacerse antes y durante cada una de las etapas de diseño, fabricación, ejecución y supervisión de dichas uniones. Los sismos son fenómenos naturales geológicos que causan gran destrucción en intervalos de tiempo muy cortos y en zonas muy extensas.

Un 20% de las grandes metrópolis del mundo están ubicadas en zonas de alta sismicidad; el riesgo sísmico en Centroamérica, y en general en América Latina, es elevado. Dos terceras partes de nuestro país se localizan en zonas de riesgo sísmico importante, particularmente la Ciudad de México, que es una metrópoli propensa a sismos que pueden alcanzar magnitudes significativas en la escala de Richter. Los temblores de septiembre de 1985 de la Ciudad de México son considerados todavía como una de las más grandes catástrofes del siglo pasado; aquí existen alrededor de 60 edificios altamente vulnerables, en su mayoría de concreto reforzado y de mampostería, catalogados de alto riesgo.

La aceleración del suelo y la intensidad de los sismos son los parámetros de mayor interés para el diseño estructural de los edificios que se construyen en zonas de alta sismicidad. Las propiedades de una estructura de acero que definen su respuesta sísmica son: resistencia, rigidez, ductilidad, redundancia, absorción de energía y amortiguamiento. Existen otras propiedades en edificios de acero que son de suma importancia para evitar la falla frágil y por ende garantizar la seguridad sísmica; se trata de la soldabilidad y la tenacidad, en el caso de que las conexiones trabecolumna de un edificio sean soldadas.

Construir edificios de acero altos o excesivamente irregulares en sitios de riesgo potencial elevado, como la zona de suelo blando de la Ciudad de México, amerita diseños absolutamente seguros, con una concepción estructural ventajosa contra sismos moderados y fuertes y un costo elevado para los inversionistas. El diseño estructural debe ser racional y consistente con las características arquitectónicas del edificio; la responsabilidad del proyectista estructural es muy grande.

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Reforzar las conexiones trabe-columna de un edificio de acero dañadas severamente por sismos de magnitud moderada es corregir, tarde y a mayor costo, lo que debió hacerse antes y durante cada una de las etapas de diseño, fabricación, ejecución y supervisión de dichas uniones. Los sismos son fenómenos naturales geológicos que causan gran destrucción en intervalos de tiempo muy cortos y en zonas muy extensas.

Un 20% de las grandes metrópolis del mundo están ubicadas en zonas de alta sismicidad; el riesgo sísmico en Centroamérica, y en general en América Latina, es elevado. Dos terceras partes de nuestro país se localizan en zonas de riesgo sísmico importante, particularmente la Ciudad de México, que es una metrópoli propensa a sismos que pueden alcanzar magnitudes significativas en la escala de Richter. Los temblores de septiembre de 1985 de la Ciudad de México son considerados todavía como una de las más grandes catástrofes del siglo pasado; aquí existen alrededor de 60 edificios altamente vulnerables, en su mayoría de concreto reforzado y de mampostería, catalogados de alto riesgo.

La aceleración del suelo y la intensidad de los sismos son los parámetros de mayor interés para el diseño estructural de los edificios que se construyen en zonas de alta sismicidad. Las propiedades de una estructura de acero que definen su respuesta sísmica son: resistencia, rigidez, ductilidad, redundancia, absorción de energía y amortiguamiento. Existen otras propiedades en edificios de acero que son de suma importancia para evitar la falla frágil y por ende garantizar la seguridad sísmica; se trata de la soldabilidad y la tenacidad, en el caso de que las conexiones trabecolumna de un edificio sean soldadas.

Construir edificios de acero altos o excesivamente irregulares en sitios de riesgo potencial elevado, como la zona de suelo blando de la Ciudad de México, amerita diseños absolutamente seguros, con una concepción estructural ventajosa contra sismos moderados y fuertes y un costo elevado para los inversionistas. El diseño estructural debe ser racional y consistente con las características arquitectónicas del edificio; la responsabilidad del proyectista estructural es muy grande.

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Un 20% de las grandes metrópolis del mundo están ubicadas en zonas de alta sismicidad; el riesgo sísmico en Centroamérica, y en general en América Latina, es elevado. Dos terceras partes de nuestro país se localizan en zonas de riesgo sísmico importante, particularmente la Ciudad de México, que es una metrópoli propensa a sismos que pueden alcanzar magnitudes significativas en la escala de Richter. Los temblores de septiembre de 1985 de la Ciudad de México son considerados todavía como una de las más grandes catástrofes del siglo pasado; aquí existen alrededor de 60 edificios altamente vulnerables, en su mayoría de concreto reforzado y de mampostería, catalogados de alto riesgo.

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Construir edificios de acero altos o excesivamente irregulares en sitios de riesgo potencial elevado, como la zona de suelo blando de la Ciudad de México, amerita diseños absolutamente seguros, con una concepción estructural ventajosa contra sismos moderados y fuertes y un costo elevado para los inversionistas. El diseño estructural debe ser racional y consistente con las características arquitectónicas del edificio; la responsabilidad del proyectista estructural es muy grande.

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Un 20% de las grandes metrópolis del mundo están ubicadas en zonas de alta sismicidad; el riesgo sísmico en Centroamérica, y en general en América Latina, es elevado. Dos terceras partes de nuestro país se localizan en zonas de riesgo sísmico importante, particularmente la Ciudad de México, que es una metrópoli propensa a sismos que pueden alcanzar magnitudes significativas en la escala de Richter. Los temblores de septiembre de 1985 de la Ciudad de México son considerados todavía como una de las más grandes catástrofes del siglo pasado; aquí existen alrededor de 60 edificios altamente vulnerables, en su mayoría de concreto reforzado y de mampostería, catalogados de alto riesgo.

La aceleración del suelo y la intensidad de los sismos son los parámetros de mayor interés para el diseño estructural de los edificios que se construyen en zonas de alta sismicidad. Las propiedades de una estructura de acero que definen su respuesta sísmica son: resistencia, rigidez, ductilidad, redundancia, absorción de energía y amortiguamiento. Existen otras propiedades en edificios de acero que son de suma importancia para evitar la falla frágil y por ende garantizar la seguridad sísmica; se trata de la soldabilidad y la tenacidad, en el caso de que las conexiones trabecolumna de un edificio sean soldadas.

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Un 20% de las grandes metrópolis del mundo están ubicadas en zonas de alta sismicidad; el riesgo sísmico en Centroamérica, y en general en América Latina, es elevado. Dos terceras partes de nuestro país se localizan en zonas de riesgo sísmico importante, particularmente la Ciudad de México, que es una metrópoli propensa a sismos que pueden alcanzar magnitudes significativas en la escala de Richter. Los temblores de septiembre de 1985 de la Ciudad de México son considerados todavía como una de las más grandes catástrofes del siglo pasado; aquí existen alrededor de 60 edificios altamente vulnerables, en su mayoría de concreto reforzado y de mampostería, catalogados de alto riesgo.

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La aceleración del suelo y la intensidad de los sismos son los parámetros de mayor interés para el diseño estructural de los edificios que se construyen en zonas de alta sismicidad. Las propiedades de una estructura de acero que definen su respuesta sísmica son: resistencia, rigidez, ductilidad, redundancia, absorción de energía y amortiguamiento. Existen otras propiedades en edificios de acero que son de suma importancia para evitar la falla frágil y por ende garantizar la seguridad sísmica; se trata de la soldabilidad y la tenacidad, en el caso de que las conexiones trabecolumna de un edificio sean soldadas.

Construir edificios de acero altos o excesivamente irregulares en sitios de riesgo potencial elevado, como la zona de suelo blando de la Ciudad de México, amerita diseños absolutamente seguros, con una concepción estructural ventajosa contra sismos moderados y fuertes y un costo elevado para los inversionistas. El diseño estructural debe ser racional y consistente con las características arquitectónicas del edificio; la responsabilidad del proyectista estructural es muy grande.

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