Edificios

Nombran a Torre Reforma el mejor rascacielos del mundo

México en la arquitectura innovadora en rascacielos

El jurado del International Highrise Award 2018 decidió por unanimidad que el edificio Torre Reforma, del arquitecto mexicano Benjamín Romano y ubicado en la Ciudad de México, sea reconocido como el rascacielos más innovador del mundo.

El arquitecto L. Benjamín Romano recibió la estatuilla durante la ceremonia de premiación en el Paulskirche de Frankfurt, Alemania.

 “Este reconocimiento es especialmente valioso porque viene de mis colegas —arquitectos, ingenieros y desarrolladores— quienes aprecian no solo el edificio en sí, sino los retos financieros, estructurales, ambientales y normativos inherentes al proyecto”, expresó el arquitecto ganador.

 De entre más de mil rascacielos construidos en el mundo entre 2016 y 2017, solo hubo 4 proyectos finalistas fueron: MahaNakhon, en Bangkok (Tailandia); Beirut Terraces, en la capital del Líbano; Chaoyang Park Plaza, en Beijing (China), y el Oasia Hotel Downtown, en Singapur.

Ina Hartwig, subalcaldesa de Cultura de Frankfurt, expresó su entusiasmo: “Torre Reforma sobresale por su extraordinaria arquitectura casi escultural y su huella triangular. El nuevo edificio no solo personifica el desarrollo en progreso de México, sino también integra cuidadosamente un edificio patrimonial en un distrito histórico. Este proyecto, que es una delicia visual, además de ecológico, es un merecido ganador del Premio Internacional Highrise 2018 y demuestra que México se precia de ofrecer soluciones arquitectónicas pioneras”.

México en la arquitectura innovadora en rascacielos.

 Torre Reforma es un proyecto de oficinas ubicado en el Paseo de la Reforma. Con 246 metros de altura, es actualmente el edificio más alto de la Ciudad de México y es el único con el distintivo LEED Platino, por su diseño inteligente que le permite ahorrar 25% más energía que otros edificios de su tipo.

 El innovador diseño estructural del edificio responde a tres aspectos: las exigencias de seguridad en una ciudad con actividad sísmica, al rescate de la casona neogótica de 1929 sobre la cual cuelga, literalmente, el edificio y al reto de cumplir al 100% de la normatividad vigente.

 Concebida como un enorme obelisco urbano y definida por dos muros de concreto expuesto colocados como un libro abierto, Torre Reforma sobresale de los rascacielos aledaños, no solo por su altura, sino porque con sus masivos muros, Benjamín Romano retoma las tradiciones de construcción prehispánica y la reinterpreta de una forma moderna.

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